PPD

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La ciudadanía en general exige cambios en las próximas elecciones. La indignación, el desasosiego y el coraje hacia el actual gobierno impera. La magnitud de esta debacle gubernamental exige una transformación efectiva de todo el aparato político, de sus filosofías y de su capacidad para trabajar en equipo.

Las experiencias vividas me han demostrado que, con respeto y deferencia a las instituciones comunitarias, socioculturales, recreacionales, educativas, laborales, empresariales, religiosas y políticas, aunque se difiera, se pueden alcanzar las metas trazadas. Es importante que las puertas siempre estén abiertas para atender a todos por igual en horas de oficina o fuera de ellas, para que la gente confíe en llevar sus reclamos sin prejuicio alguno. Con la verdad de frente, transparencia en los procesos parlamentarios, participación real, intercambios presenciales en vistas, reuniones de trabajo, discusión técnica con altura y datos fehacientes, la atención de medidas fluirá.

Hace falta organización y mayor capacidad administrativa para reformar el ofrecimiento de servicios esenciales a la ciudadanía. Actualmente en el País el agua escasea, los alumbrados no prenden, las calles están llenas de hoyos, los estudiantes no se pueden conectar a sus clases; no hay escuelas, cuidos o parques abiertos y es muy difícil conseguir un buen trabajo, mientras millones de fondos federales se pierden. La gran mayoría de las iniciativas del País pasa por la Legislatura para atenderse con premura en momentos de necesidad, así que para poder afrontarlas es necesario tener un grupo de líderes coordinados, disciplinados y dispuestos a trabajar largas horas con sensibilidad y esmero.

A pesar de que todos estos valores y principios se pueden apreciar en la diversidad legislativa sin distinción partidista, no es menos cierto que para poder ser efectivo, además de gente buena y honesta, se requieren varios elementos para transformar positivamente un gobierno. Primero, se necesita un plan de gobierno ajustado a la realidad del País, un grupo de medidas legislativas inclusivas alineadas al plan de gobierno, acuerdos de aprobación de medidas base en la primera sesión, fiscalización proactiva de la implementación de la política pública, rendición periódica de cuentas y contar con una mayoría parlamentaria en ambos cuerpos.

Cabe destacar que en las pasadas elecciones generales el sistema de la Comisión Estatal de Elecciones identificó sobre 225,000 papeletas mal votadas y sobre 76,000 en blanco, que bien pudiera deberse a múltiples factores. No obstante, este hecho es altamente preocupante y requiere ser analizado para dirigir una campaña educativa sobre cómo votar en la papeleta legislativa, de manera que el resultado de la votación sea más certero y redunde en lograr una mayoría transformadora dispuesta a recuperar la credibilidad, buen nombre y la confianza hacia la Legislatura. De esta forma, sí podremos ejecutar un plan integrado de país en el que la visión del ejecutivo y del legislativo tengan el mismo norte: transformar a Puerto Rico.