Candidatos

Manolo, el PNP, el PPD y el PIP nos han fallado. Puerto Rico lleva al menos dos décadas estancado, pero cada cuatro años los tres partidos nos ofrecen más de lo mismo y las elecciones de 2020 no son la excepción. Tenemos una competencia entre un secretario de Justicia de la década de los 90, un alcalde que tomó el mando de su municipio en el año 2001 y un político de carrera que en 2012 sacó solo 2.52% del voto general para la gobernación.

Es como si los partidos políticos principales se hubieran quedado congelados en el tiempo y se negaran a entender que el pueblo exige políticos diferentes.

Ahora bien, Manolo, ¿qué exactamente es lo “diferente” que busca el pueblo en sus políticos y partidos? ¿Ese “diferente” es algo superficial como un nombre nuevo, un ‘slogan’ moderno y una mezcla de caras desconocidas, pero sin experiencia, junto a políticos exiliados de sus viejos partidos y sin propuestas concretas?

Entiendo que no, ese “diferente” superficial no es lo que el pueblo busca, pero ante la falta de liderazgo a la que se enfrenta el País, nadie se tomó la molestia de definir lo que “diferente” significaba, por lo cual los más vocales se adueñaron del término y ahora muchos se conforman.

Un partido “diferente” es uno con ideales claros, no solo de estatus, sino también económicos y sociales, en el que no se tolera la corrupción, el panismo, ni las fallas éticas, sin distinción de persona. De qué le vale al PNP luchar por la estadidad cuando no se pueden poner de acuerdo sobre el modelo económico para desarrollar la Isla. Igualmente, qué tan diferente es Victoria Ciudadana cuando permiten que su líder viole derechos de autor sin consecuencia alguna y presentan un plan de desarrollo económico con muchas ideas, pero pocos detalles.

Un candidato “diferente” es uno preparado para la posición que busca ocupar. En el caso de la gobernación, debe haber manejado exitosamente una cantidad substancial de empleados en el pasado y tener experiencia en procesos de gobierno. Ser abogado, médico o simplemente tener las mejores intenciones no es suficiente preparación. Otro requisito debe ser tener conocimiento pleno de los problemas del País y un plan detallado de cómo solucionarlos. El candidato que tenga que estar leyendo “droguitas” en medio de un debate claramente no posee el conocimiento necesario para dirigir el País.

Estas elecciones no tienen candidatos ni partidos perfectos, pero cuando se analizan todos los candidatos, se encuentran un par que pueden ser clasificados como semidiferentes. Individuos con mucha experiencia gubernamental, planes detallados y sin señalamientos éticos ni conflictos de interés. En estos momentos, ¿qué más podemos pedir?

Edgardo, es cierto, el PNP y el PPD le han fallado a Puerto Rico y siguen echándose culpas el uno al otro sin admitir responsabilidad y carentes de un plan diferente que arroje esperanzas a una población que perdió la capacidad de soñar. 

Claro que nos fallaron; tenemos un sistema de salud deficiente, un sistema educativo de tercer mundo, una infraestructura poco resiliente, una falta de seguridad que valida que vivimos en un país de ley sin orden. Y del desarrollo económico ni hablemos; todos los planes, sin excepción, giran alrededor de los fondos federales y parece ser que para ellos, los puertorriqueños no son capaces de hacer más con menos de forma innovadora, diferente y relevante.

Estipulado el daño, es la costumbre de atornillar incapaces en posiciones de gobierno con la única intención de mantener control, crear un gobierno paralelo y hacerle la vida imposible al gobierno que entra.

Ayer lunes leí perplejo la noticia de que habían confirmado a Osvaldo Soto a la posición vacante de comisionado asociado del Negociado de Comunicaciones. Más tarde, escuché al senador Héctor Martínez decir que el señor Soto tenía los requerimientos mínimos para la posición. En arroz y habichuelas, le falta preparación y capacidad, pero se conformaron con lo mínimo.

El Senado aprobó su nombramiento sin pensar en los miles de estudiantes y profesionales puertorriqueños capacitados para la posición, y que por no ser alcornoques políticos, no tienen oportunidad.

La mayoría del pueblo hace miles de sacrificios para que sus hijos estudien. El sistema público y privado prepara profesionales de primer orden. Se gradúan y tienen que competir con los Osvaldo Soto de la vida que sin la preparación, les arrebatan la oportunidad de un empleo.

¡Piénselo bien! Tiene una gran oportunidad el próximo 3 de noviembre.