MVC

>Carlos Rivera Giusti/EL VOCERO

Desde que tenía 16 años en 2016 mi interés en los asuntos políticos evolucionó significativamente. Mi despertar y conciencia sobre la política nacional, de Estados Unidos e internacional se inicia en la elección de 2016 cuando ganan Ricardo Rosselló en Puerto Rico y Donald Trump Estados Unidos.

La historia política reciente —desde mi punto de vista— es el equivalente a un péndulo; rojo por cuatro años, azul por otros cuatro, repitiéndose. Veo que la política puertorriqueña funciona menos como una democracia funcional con instituciones democráticas responsables, y más como un desastre disfuncional donde el sistema político se ha degenerado hasta el punto de que el partidismo y los partidos políticos en el poder que sostienen el sistema dual se convierten en un espectáculo de payasos donde el poder se usa para servir al partido y a los amigos del alma en lugar del pueblo a quien es su deber servir, distrayendo el público con metas inalcanzables, como el problema del estatus.

La administración contemporánea por sí sola es evidencia del deterioro que el sistema actual ha hecho en Puerto Rico. Mientras, miles de personas se quedan hambrientos en las calles, se venden nuestras tierras, se llevan nuestro dinero, se eliminan nuestros beneficios y se esfuman nuestras oportunidades. Esta situación es insostenible y no puede prolongarse más. Muchos de nosotros(as), los(as) jóvenes, nos vemos obligados(as) a dejar el país que amamos para buscar mejores oportunidades, porque aquí hay muy poco o nada.

El huracán María fue el catalizador que me abrió los ojos a un dolor y sufrimiento tan inimaginables, mientras el gobierno hacía poco o nada, incluso escondiendo suministros de socorro en almacenes cuando la gente investigaba la incompetencia. Los escándalos que involucraron a Ricky Rosselló resultaron ser la gota que colmó el vaso. La administración posterior de Wanda Vázquez resultó ser casi peor que la anterior. No solo arruinó la respuesta a la pandemia de coronavirus, sino que se involucró en múltiples disputas legales y problemas.

Afortunadamente hay una luz al final del túnel, existe esperanza para un mejor futuro. En las elecciones de 2020 existen varias alternativas al estatus quo. Una de ellas es el Movimiento Victoria Ciudadana.

¿Así que, por qué votar por el MVC? Además del PNP y el PPD, existen otros partidos como el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Proyecto Dignidad (PD) y el movimiento de Eliezer Molina. Yo me opongo tenazmente al PD porque este partido propone programas de naturaleza homofóbicos y sexistas que como joven desprecio por su intolerancia. Además, el PD no ofrece ninguna solución o futuro viable para los(as) jóvenes en Puerto Rico. La propuesta política de Eliezer Molina es más atractiva e incluso su visión de eliminar la Ley 20/22, además de arreglar las instituciones corruptas, tiene resonancia en la juventud. No obstante, se queda corta en otros aspectos, y adolece de una coalición de sectores diversos que lo apoye para hacer de su plataforma política una viable.

Mi encrucijada electoral me enfrenta a escoger entre el PIP y el MVC. Esta decisión es difícil para mí porque el PIP ha sido una fuerza de alternativa al coloniaje, además de tener a Juan Dalmau como su candidato a la gobernación, quien es excelente. En el PIP no hay nepotismo y se ven como una opción favorable. Sin embargo, el PIP como partido no ha cambiado sus estrategias proselitistas desde su fundación y se percibe como un partido “atascado en el tiempo” apabullado por el miedo a la independencia por parte de la mayoría de los(as) puertorriqueños(as). Entonces queda el MVC como una alternativa viable de cambio.

Voy a ser claro, el MVC tiene sus retos y es un partido nuevo. Pero se proyecta como un partido pluralista en el que convergen militantes que poseen ideologías distintas para derrotar el estatus colonial de Puerto Rico. 

Contra todo pronóstico, el MVC se mantiene fuerte, comprometido con las causas de transformar al País, ha unido a los(as) desilusionados(as) con el viejo sistema y está empeñado en eliminarlo a favor de uno justo y responsable. Sus programas económicos y sociales son sólidos, sus planes con conciencia ambiental son excelentes. En el MVC se respira esperanza, esperan algo mejor para nuestro país y están cansados ​​de la misma política trillada de siempre. El MVC está en contra de los estilos de gobernar que ha llevado al País a una miseria más profunda y repudian el continuo desdén por el estado de derecho, el flagrante nepotismo y corrupción que azota a nuestro gobierno.

Al igual que la juventud puertorriqueña, el MVC liderado por Alexandra Lúgaro está cansado ​​de la explotación y el desprecio hacia el pueblo puertorriqueño por parte del gobierno de turno. ¡Ya basta! Como joven preocupado por el rumbo que va el País, creo que el MVC tiene las propuestas para cambiar este rumbo nefasto. Con nuestro voto el MVC traerá la transformación de país que nos ha negado la anterior partidocracia local durante tanto tiempo.