CEE

El escrutinio de las elecciones del 3 de noviembre se lleva a cabo en el Coliseo Roberto Clemente. >Josian E. Bruno Gómez/EL VOCERO

Después de las elecciones el pueblo de Puerto Rico está a la expectativa de lo que ocurra en el escrutinio. Para muchos, esos resultados determinan no sólo el futuro del País, sino su futuro particular y el de sus familias. Aún se desconoce con certeza quiénes serán los mandatarios de algunas alcaldías, quiénes prevalecerán en algunos distritos representativos y senatoriales o cargos por acumulación y si habrá cambios en las anunciadas mayorías parlamentarias. Por lo que cualquier expresión puede provocar un nerviosismo colectivo. Igual lo provoca la aparición festinada de maletines, los pleitos en los tribunales y la pobre capacidad de informar sobre lo que sucede con los votos.

Recientemente el presidente de la Comisión Estatal de Elecciones, refiriéndose a los escollos que representaba la orden del tribunal de entregar las lista de los votos adelantados y las exclusiones solicitadas por los partidos que no ganaron las elecciones, revolcó un avispero y provocó una gran preocupación sobre qué nos espera en el nuevo año al indicar que: “Es imposible terminar este escrutinio antes del 2 de enero …”. Su expresión tal vez ligera e impensada, matizada por la posibilidad de un desacato, ha generado una gran cantidad de interrogantes. ¿Qué sucede si efectivamente llega el 2 de enero y no se ha concluido el escrutinio? ¿Puede juramentar su cargo Pedro Pierluisi como gobernador electo, pero no certificado? ¿Si no puede juramentar como gobernador, son válidos y pueden tomar posesión los nombramientos que haya realizado?¿La gobernadora Wanda Vázquez tiene que irse o se tiene que quedar en su cargo hasta que su sucesor tome posesión? ¿Cesan o continúan en sus cargos los actuales jefes de agencia?

Para contestar estas preguntas hay que recurrir a la Constitución de Puerto Rico.

Si al 2 de enero no ha concluido el escrutinio y no existe una certificación final sobre quién fue elegido en la elección general, Pedro Pierluisi no podrá juramentar y tomar posesión del cargo de gobernador. En este caso aplica el Art. IV Sección 2 de la Constitución que dispone que: “El gobernador ejercerá su cargo por el término de cuatro años a partir del día dos de enero del año siguiente al de su elección y hasta que su sucesor sea electo y tome posesión.” Ello lo que significa es que la gobernadora Wanda Vázquez continuará en el cargo hasta que juramente el nuevo gobernador. No basta con que el gobernador sea electo y debidamente certificado, sino que debe juramentar y tomar posesión para que la gobernadora deje de ejercer su cargo. Ahora bien, si esta renunciara porque no deseara quedarse en el cargo más allá del 2 de enero aplicaría la ley de sucesión y ocuparía el cargo de gobernador por el tiempo que corresponda el secretario de Educación, ya que ni el secretario de Estado ni la secretaria de Justicia están confirmados y el secretario de Hacienda no tiene la edad de treinta y cinco años para ocupar el cargo según lo requiere el Art. IV, Sección 3.

En cuanto a los nombramientos de receso que realice el gobernador electo para organizar su futuro gobierno, al este no tomar posesión del cargo, estos tampoco podrían juramentar los cargos a los que fueron designados. La única manera en que el nuevo gobierno podría comenzar a tomar forma es si la actual gobernadora acogiera los nombramientos y los designara en receso prescindiendo de los actuales jefes de agencia.

Como ven, si sucediera lo que anticipó el juez Rosado Colomer, no quedaría un vacío en la dirección del gobierno. A lo sumo existiría una gran molestia con la CEE y una incertidumbre en cuanto a cuándo entrará en función el nuevo gobierno.

Ante las expresiones del presidente de la CEE y la posibilidad de no tener un gobernador certificado algunos sostienen que la Constitución dice que si Pierluisi no toma posesión el 2 de enero le correspondería a la Asamblea Legislativa seleccionar al gobernador. Considero que se equivocan. Se refieren al Art. IV, Sección 9 que dice que: “Cuando el gobernador electo no tomase posesión de su cargo… la Asamblea Legislativa electa, al reunirse en su primera sesión ordinaria, elegirá por mayoría del número total de los miembros que componen cada cámara, un gobernador y este desempeñará el cargo hasta que su sucesor sea electo en la siguiente elección general y tome posesión”.

Esta sección parece referirse a una falta absoluta que impida juramentar al cargo. No creo que aplique al incidente de Pierluisi en caso de que no se haya terminado el escrutinio.

Lo más práctico sería esperar que se le certifique y, mientras tanto, aplicar la Sección 2 que permite a la gobernadora continuar en su cargo hasta que su sucesor sea electo y tome posesión.