PNP, Estadidad, Plebiscito

El Tribunal Supremo del territorio de Puerto Rico, en una histórica decisión emitida ayer, inapelable ante el Tribunal Supremo del país, determinó que la Ley 51 de 2020 que autoriza la celebración del próximo plebiscito es totalmente compatible con la Constitución de Puerto Rico.

Luego de explicar que nuestra “Constitución es neutral en materia de estatus político y no cierra la puerta a la autodeterminación del pueblo”, el Supremo declara que “el Pueblo de Puerto Rico ostenta el poder de expresarse para ejercer su derecho a la autodeterminación” y que el plebiscito del 3 de noviembre “hace valer la expresión sobre la autodeterminación de los puertorriqueños”; esto en respuesta a una demanda de representantes pepedés que alegan que el próximo plebiscito no es válido. Añade que “el derecho a la autodeterminación fue pieza clave en la liberación de las trece colonias del yugo británico y de la posterior creación y admisión de cada uno de los territorios que lograron su entrada a la Unión”.

El plebiscito a celebrarse dentro de tres semanas “para solicitar la admisión de Puerto Rico como estado de la Unión, es consecuencia directa del mandato electoral que el pueblo dio en los plebiscitos de 2012 y 2017. En el primero, el pueblo votó en contra de continuar con la condición actual de territorio. La participación en esa votación fue de 78% del electorado hábil, mayor a la que aprobó en 1952 la Constitución… con un 58% de los electores inscritos”. “En 2017, aunque participaron menos electores, la Estadidad volvió a ser la fórmula ganadora… hubo más participación electoral en 2012 para rechazar el ELA que en 1952 para aceptarlo”.

El Supremo nos recuerda que “los estados se crean por sí mismos, utilizando los mecanismos que entiendan convenientes. No los crea el Congreso”. En apoyo de esa conclusión, el Supremo cita como autoridad nada menos que al licenciado Rafael Hernández Colón, QEPD, cuando escribió que “un análisis superficial lleva a algunos a concluir de que es el hecho de la admisión lo que crea un nuevo estado, pero, el Congreso no tiene el poder de crear estados”.

Nos ilustra el Supremo que “no hay un proceso único o uniforme para la admisión como estado” como “tampoco depende de una sola votación ni hace falta vinculación previa del Congreso”. Este es uno de los muchos mitos que destroza nuestro más alto tribunal territorial: no hace falta el aval federal para que se dé el plebiscito del 3 de noviembre.

Ante el pataleo de representantes del PPD que nunca han convocado una votación de estatus en el pasado medio siglo y no quieren que votemos tampoco ahora por la Estadidad, el Supremo explica que “el plebiscito del 3 de noviembre de 2020 no es discriminatorio. Todo elector puede expresarse libremente. Los que favorecen la Estadidad para Puerto Rico pueden votar ‘sí’ y los que no la favorecen pueden votar ‘no’”. El tribunal añade que “lo que sí es discriminatorio y no es neutral es tomar el voto por una alternativa y sumarle el número de los electores que no votaron. Eso altera la expresión en las urnas e invariablemente concede una ventaja a la condición políticamente existente, pues diluye la expresión por las alternativas de cambio”.

En lo que considero un mensaje claro a los correligionarios estadistas que pudieran tan siquiera considerar no votar en las elecciones, y a pepedés proamericanos que estén evaluando votar “sí” por encima del mandato del liderato actual soberanista de su partido de votar “no” a los Estados Unidos, el Supremo nos recuerda que “votar, como no votar, tiene consecuencias”. “Los que no [votan, optan] por delegar la decisión a los ciudadanos que sí [emiten] un voto en las urnas”.

Como un tapabocas a quienes argumentan que el Congreso no consideraría las necesidades de nuestro territorio al momento de transicionar a la Estadidad, el Supremo nos recuerda que la Ley 51-2020 “reconoce que en el caso de resultar favorecida la alternativa del ‘sí’, deberá comenzar un proceso de transición… en el Congreso federal.” Nuevamente, el Supremo cita al bien recordado licenciado Hernández Colón, cuando este escribió que “el proceso de admitir a un nuevo estado en la unión es uno de regateo, de negociación entre los líderes del territorio y el Congreso”.

Con esta decisión, declarando que la consulta de “Estadidad Sí o No” como cuarta papeleta a ser votada por cada elector el 3 de noviembre es totalmente constitucional, cada elector debe entender que cada votación, cada voto emitido, al igual que cada voto no emitido, “tiene consecuencias”. Recomiendo a cada elector que aún no ha decidido votar “sí” el 3 de noviembre a que lean la decisión del Supremo (solo 59 páginas) para que otros no decidan por ellos.