Cataratas del Iguazú: majestuosas e inolvidables

 

Por su belleza natural las Cataratas del Iguazú, localizadas en la provincia de Misiones en el Parque Nacional Iguazú en Argentina, y en el Parque Nacional do Iguaçu del estado de Paraná en Brasil, siempre han cautivado a los turistas de todas partes del mundo. Estas hermosas cataratas, que también están próximas a la frontera entre Paraguay y Argentina, están formadas por 275 saltos de hasta 80 metros de altura, alimentados por el caudal del río Iguazú.

Un poco de historia

El nombre Iguazú proviene de dos palabras: “y” y “guasú”, que en lengua guaraní quieren decir agua y grande, respectivamente. En portugués se llaman Cataratas do Iguaçu.

En el año 1542, mientras realizaba una travesía desde el océano Atlántico hasta Asunción del Paraguay, Alvar Núñez Cabeza de Vaca divisó las sorprendentes cataratas del río Iguazú y las bautizó como saltos de Santa María, nombre que con el tiempo fue reemplazado por su primitiva denominación guaraní, Iguazú (antigua ortografía de yguasu, “gran cantidad de agua”, de y “agua” y guazú, “grande”).

Entonces la región era habitada por indígenas de la etnia mbyá-guaraní, quienes alrededor de 1609 comenzaron a vivir el proceso evangelizador, protagonizado por los sacerdotes jesuitas de la Compañía de Jesús, quienes desarrollaron en la región una experiencia única latinoamericana: un sistema que llegó a contar con 30 pueblos distribuidos en las regiones del Tapé y el Guayrá (actualmente sur de Brasil y Paraguay, toda la provincia argentina de Misiones y parte del norte de Corrientes).

Por diferencias políticas y económicas con la Corona de España, los jesuitas fueron expulsados de la región en 1768. La zona de las cataratas pasó al olvido hasta junio de 1881 –poco antes de la federalización de Misiones–, momento en que la provincia de Corrientes que ejercía la jurisdicción, vendió 50 leguas cuadradas de tierras sobre los ríos Paraná, Iguazú y Uruguaí a Severo Fernández y Ernesto Arnadey. Ellos transfirieron sus derechos en octubre de ese mismo año a Rafael Gallino, quien volvió a enajenarlos a favor de Gregorio Lezama. En diciembre de 1881, Misiones se separó de Corrientes y en 1882 asumió el primer gobernador Rudecindo Roca, quien dividió el territorio en cinco departamentos.

Uno de sus comandantes, Francisco Cruz, llegó hasta la confluencia de los río Paraná e Iguazú transportando una comisión científica alemana que buscaba tierras para colonizar. Esta expedición fue costeada por Ledesma (propietario de las tierras de Iguazú) y dirigida por el explorador Carlos Bossetti. Entre los expedicionarios se encontraba también Jordan Hummell, quien años más tarde organizaría el primer viaje turístico a las Cataratas.

Así las cataratas son “descubiertas” nuevamente y vuelven a ser admiradas. Finalmente, en 1888, Gregorio Lezama vendió las tierras del Iguazú a Martín Erracaborde Cía.

El 19 de julio de 1897, se designó juez de paz de la incipiente población de Iguazú a Alberto Múgica. Para entonces, Jordan Hummell, acompañado de los señores Núñez y Gibaja ya habían realizado una nueva incursión hasta las Cataratas del Iguazú, pero por el lado brasileño, ya que por el lado argentino la selva era impenetrable. De ese viaje llevaron al gobierno su interés en promover la llegada de turistas. Qué hacer en las Cataratas. En la actualidad el área del Iguazú está bien organizada a favor del turista local o extranjero. Aquí se pueden realizar paseos en lancha bajo los saltos y caminatas por senderos apreciando algunos animales de la selva subtropical.

En el área de las cataratas existen varios paseos organizados; estos son:

• Paseo inferior. Inicia en el mirador y desciende por numerosas escalinatas (algunas fueron talladas en la misma roca), hacia el río Iguazú y puedes transitar por un bello sendero pedestre. Rodeado por la exuberante selva podrás disfrutar de una hermosa visión de la parte inferior de los saltos. Comenzando la visita en el salto Lanusse y pasando por el Álvar Núñez Cabeza de Vaca, llegarás a un espléndido punto panorámico desde donde tendrás una primera vista de la Garganta del Diablo. Este es el salto más alto y el de mayor caudal en la catarata. Es un espectáculo aparte que se puede disfrutar en toda su majestuosidad desde sólo 50 metros, recorriendo las pasarelas que parten desde Puerto Canoas, al que se llega por el servicio de trenes ecológicos. Al avanzar un poco más se observa la isla San Martín y a su derecha, el salto homónimo. Al final del sendero se encuentra el salto Bossetti. Al descender por el sendero hacia Punta Peligro podrás, si en ese momento se encuentra habilitado, navegar por el río Iguazú y cruzar a la isla San Martín. Ya de regreso pasas por el salto Dos Hermanas, donde antes se podía gozar de un refrescante baño en la enorme pileta natural que se forma en su base, ya que ahora dicha actividad se encuentra prohibida.

• Paseo superior. Partiendo desde el mirador, recorrerás la parte superior de las caídas de agua. El punto de observación desde un nivel más alto cambia por completo la visión del paisaje. Verás prácticamente a tus pies, despeñarse las turbulentas aguas. De esta manera visitarás nuevamente el salto Dos Hermanas, el Bossetti, el Chico, que será un pequeño adelanto de la imponente Garganta del Diablo. En este sitio, el agua cae desde aproximadamentea 70 metros de altura.

• Garganta del Diablo. Se accede a través del Tren de las Cataratas, descendiendo en la Estación Garganta del Diablo. A partir de allí se realiza una caminata por la nueva pasarela, que serpenteando entre las islas, recorre 1,100 metros hasta los amplios balcones ubicados junto al borde y frente de la Garganta del Diablo. La duración de este paseo es de dos horas y el último tren parte a las 4:30 de la tarde.

• Isla San Martín. Es posible llegar a la Isla de San Martín a través del servicio de botes que salen desde el circuito inferior. Desde aquí podrás observar una vista panorámica de la Garganta del Diablo, de la Ventana (con su dormidero de jotes) y del salto San Martín.

• Sendero Macuco.Este sendero de ‘trekking’ es una de las salidas tradicionales para los amantes de la observación de la naturaleza.

(Fuente: Oficina de Turismo de Misiones)